En este sentido cabe recordar que, en su  pasada edición de 2014, en el citado Congreso se pusieron de relieve los cinco retos ambientales de la Industria Alimentaria a 2020, los cuales fueron expuestos por Horacio González Alemán, Director General de FIAB, y que serían:

Alimentar a una población creciente en un entorno de escasez de recursos

Todas las previsiones apuntan que para el año 2030 será necesario aumentar en un 50% el suministro de alimentos para satisfacer las demandas de la creciente población mundial. Si continuamos con el modelo actual de producción, este incremento provocará una presión cada vez mayor sobre los ya escasos recursos naturales disponibles. La industria se propone, entre otras medidas: contribuir al desarrollo de un abastecimiento sostenible de materias primas; reducir el desperdicio de alimentos; colaborar con asociaciones de consumidores e instituciones interesadas en la promoción de la sostenibilidad medioambiental y promover el cálculo de la huella ambiental de los productos.

Gestionar el agua de forma más sostenible

Aunque el sector ha conseguido reducir su consumo anual en un 33% de 2006 a 2010, es su objetivo continuar disminuyéndolo mediante la optimización de los procesos y su reutilización sin afectar la calidad y seguridad de los productos, así como mejorar la calidad de los vertidos finales.

Mantener la competitividad industrial en un entorno de incertidumbre jurídica y dependencia energética. Eficiencia energética.

El consumo energético español tiene una  muy elevada dependencia, asimismo existe una gran incertidumbre en cuanto al marco regulatorio de estas actividades. Por todo ello,  la industria se marca como objetivo mejorar la eficiencia de los procesos de producción y envasado y el uso de fuentes de energía más limpias y eficientes. Así, se opta por la integración de energías renovables en la industria alimentaria; el biogás a pequeña escala para autoconsumo energético; las sinergias entre agroindustrias y biomasa, etc…

La mejora de la eficiencia de procesos y mitigación del cambio climático

La industria se propone, como otro de sus objetivos medioambientales, continuar como referente en reducción y compensación de las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsando la colaboración con los proveedores para optimizar el transporte y la distribución de materias primas y productos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Minimizar el impacto ambiental de los envases

Es pretensión de la industria de alimentación y bebidas, la de promover la innovación en envases más sostenibles. Otro de los grandes retos es el de la reducción el desperdicio de alimentos. Desafío que concuerda con el desafío marcado por la UE: disminuir el desperdicio de alimentos en un 50% para 2030, poniendo el foco en impulsar actividades tanto de innovación como de I+D, según aprobó el Consejo Europeo en diciembre de 2013 en su Programa Marco de Investigación e Innovación (2014-2020).

El propio Secretario General de Agricultura y Alimentación, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medo Ambiente, Carlos Cabanas, reconoció el esfuerzo de la industria y su Federación, FIAB, “por haber asumido el impacto ambiental como una materia que tiene que estar dentro del proceso productivo”, y añadió que “la incorporación del reto ambiental dentro de los objetivos de la industria alimentaria demuestra su compromiso de cara al futuro con esta necesidad, entendida por el 54% de los consumidores como uno de los atributos que hay que tener en cuenta a la hora de realizar su compra”. Como ya destacara el Presidente de FIAB,  “el medio ambiente ha dejado de ser una moda para convertirse en una de las claves de la competitividad del sector”, apuntado además que “el equilibrio entre industria y medio ambiente se ha convertido en un aspecto  esencial”.

Fuentes:

http://actualidad.ainia.es/web/ainiaactualidad

http://www.ifema.es/envifoodmeetingpoint_01/

http://cincodias.com/cincodias/2014/06/13/empresas/1402687653_251085.html